martes, 30 de junio de 2009

Autobiografía, mentira y dolor


Vivimos permanentemente escribiendo nuestra autobiografía. No entendemos que son nuestras palabras las que menos cuentan en este texto y que las anécdotas son lo menos interesante.

Cuando enunciamos se hace presente un locutor, una máscara y una mentira. En últimas el Yo reafirma su victoria, siente que ha ganado una posición más, pero al final su alarde es ridículo.

He visto declinar una sonrisa para dar paso a un destello de odio. He tomado una estridente risa como un elixir para seguir viviendo y al rato me fastidia la farsa en que participa.

Entonces se establece la necesidad de ser honestos con nosotros mismos y por ese camino es posible niveles de sinceridad. Nos damos cuenta que el cuerpo no miente y que cuando falsificamos las cosas -Ja!, las cosas que son en realidad la Cosa- nos reclama, está en capacidad de revirar.

En los servicios de inteligencia hay ojos meticulosos -especialistas en psicología- atentos a las más mínima señal que delate a un mentiroso, pero que también disponen de esos conocimientos para crear los más avanzados "caraduras" quienes pueden hasta aprobar el examen del polígrafo y de la tortura china.

Everybody´s got something to hide except me and my monkey.

Pero de ahí para arriba, o de ahí para abajo se trama la red de mentiras, algo posible cuando se incorpora la dimensión tiempo y la existencia gana un punto de fuga.

Ni el hoy, ni el ayer, ni el mañana para el cuerpo. Se destruye, se muere y el afán de sus placeres va atenuando; pero mansamente nada reclama a lo que pudo haber sido o a lo que será.

Es triste -por no decir patético- ver la desesperación del moribundo. El orgullo sacude violentamente a lo que ya se ha resignado a su propio destino. Hasta que el "muñeco" dice nevermore.

El dolor es una señal. En realidad detrás de toda señal está el dolor. Cuando nos dimos cuenta -en un principio- que no eramos uno y luego cuando la separación fue irreversible nacieron los signos.

La poesía es entonces intento de reparación...

Habíamos dicho que vivimos escribiendo nuestra autobiografía y terminamos por encontrar un atributo a la poesía que puede no ser tal o no el único.

En la poesía el dolor se refiere en el contenido o en la forma directamente. Sin embargo a veces su bitácora es más compleja. En esa selva hay claros de esperanza: cuando ya nada queda por decir y era mejor -tanto para el lector como para el escritor- no continuar más..

( Me queda flotando en algún lugar de mi dispersa mente la frase que anteriormente había escrito...)

La poesía es un intento de curación, de sanación, de cubrir grietas con un poco de la mezcla de sangre y sudor que hemos derramado...también semén pero siempre fecundo y brillante nunca estéril o desperdiciado

El dolor no está hecho para ser gemido por eso no creo en las elegías lacrimógenas. Cuando ya ha agarrado la conciencia entonces comienza a palpitar con más ardor. Antes era presencia incomoda hasta que encuentra su lugar.

El corazón duele cuando se petrifica entonces quiere arrastrarte el cuero en su caída. Corrección: duele su caída.

Todo texto es autobiográfico: sin nombres, ni señas, ni hechos, ni direcciones, ni impresiones.

Si miras fijamente una hoja en blanco al cabo de un tiempo te darás cuenta de las extrañas formas que se insinúan en los grises. Las nubes te recuerdan cosas -Ja!, las cosas que son en realidad La Cosa- pero si el cielo es muy azul hiere mis ojos.

Alusiones, paréntesis, elipsis, blancos, silencios... (ríndete charlatán). La muerte escribe lo que hemos vivido. En el punto final comienza todo luego de kilómetros y kilómetros de nada absoluta.

Al cuarto podríamos invitar una máxima. No se me ocurre ninguna... además las paredes están muy próximas. Lo reducido de la habitación me ahoga.

No fumo cigarrillo, no hago café; sólo miro por mi ventana. Me trago esa palabra y la siguiente. Y me imagino ser uno de esos expertos de la CIA. Que encantadora es la mentira cuando se dice con tanta gracia pero cuánto duele tu torpeza en esas materias...cuanto duele obtener la maestría.

Dolor, escritura y la mentira van de la mano. Y tu miras o evades la presencia. Igual la Historia se seguirá escribiendo... o mejor las múltiples lecturas la seguirán escribiendo.

Cuando se dejan correr las páginas a gran velocidad un fresco pega en tu cara pero sabes que debes detenerte y comenzar por cualquier línea.

Everybody´s got something to hide except me and my monkey.

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